Orgasmo anal: ¿existe realmente?

El sexo anal provoca una división de opiniones: para algunas personas es la categoría reina de la satisfacción sexual mientras que a otras les provoca dolor e inseguridad. Vamos a acercarnos a este tema y, sobre todo, a responder a la pregunta: «Orgasmo anal: ¿existe realmente?».

Lo primero es lo primero: si te gusta, disfrútalo

Debes recordar siempre que cada cuerpo es diferente, único y maravilloso. No hay ninguna receta patentada y cada trayectoria sexual es diferente. No dejes que las experiencias y las historias de otras personas te hagan caer en la inseguridad, ya que el sexo anal en particular es una práctica delicada que no le gusta a todo el mundo.

Comunicación y confianza

Sobre todo, debes desearlo de verdad. No dejes que nadie te convenza para hacer algo con lo que no te sientes a gusto. Durante el sexo anal es especialmente importante que te relajes y confíes en tu pareja. Hablad y comentad lo que os gusta o lo que os resulta incómodo. Respeta los límites de tu cuerpo. Si sientes dolor, probablemente aún no sea el momento adecuado para la intensa experiencia del sexo anal.

Preparación para el «¡Ohhh!» sin el «¡Ahhh!»

Además, se requiere algo de preparación para dilatar el recto. Sin esta dilatación, en lugar de un orgasmo anal te arriesgas a sufrir lesiones que te acompañarán durante un tiempo. Para la preparación puedes utilizar diferentes recursos. Por ejemplo, el plug anal Ditto de We-Vibe te permite dilatar suavemente el esfínter para que después el pene se pueda introducir sin dolor. Al mismo tiempo, te proporciona placer de forma excitante con vibraciones profundas, algo que también puede conducirte a un orgasmo anal. Importante: ¡no ahorres en lubricante!.

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Datos sobre el sexo anal

Si queremos saber si el orgasmo anal existe realmente, en primer lugar deberíamos aclarar algunos términos y echar un vistazo en mayor profundidad a la anatomía del cuerpo. El ano es una zona muy sensible, tanto en las mujeres como en los hombres. Al tocar esta área con los dedos, la lengua, juguetes sexuales o el pene, la mayoría de las personas disfrutan de sensaciones estimulantes y agradables que aumentan la excitación. Además, si el pene se introduce en el ano, se puede estimular el punto G en la pared vaginal. Al realizar una estimulación continua de esta zona se puede llegar al orgasmo, aunque este sería en realidad un orgasmo vaginal.

El excitante camino hacia el orgasmo anal

Dejemos de lado la terminología de esta práctica sexual. Hay algo que está claro: si llegas al orgasmo durante el sexo anal, la sensación será estupenda y todos tus sentidos bailarán el chachachá. No obstante, debes seguir algunos consejos importantes para llegar a este estado de éxtasis:

  • ¡Dedicad tiempo a los preliminares! Deberías sentir la excitación en cada fibra de tu cuerpo y dejarte llevar totalmente por el momento y la nueva experiencia.
  • ¡Experimentad y probad diferentes posiciones! El perrito, la vaquera o la cucharita: lo importante es el ángulo. Observad cuál es la mejor forma de armonizar vuestros cuerpos.
  • ¡Tened paciencia! Es necesario probar las nuevas sensaciones y técnicas. Tomaos tiempo para establecer unas rutinas y no exijáis demasiado a vuestros cuerpos.

Conclusión: orgasmo anal, ¿existe realmente?

Aunque el ano es una zona altamente erógena, no definiría el clímax del sexo anal como un orgasmo anal. Hay muchos factores que desempeñan un papel importante durante el orgasmo del sexo anal y la mezcla de ellos es decisiva. El lugar en el que se produce el orgasmo no es lo importante: lo importante es que la sensación que nos provoca es una de las mejores del mundo.

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Autor

Frieda trabajó como periodista autónoma durante 10 años y solía escribir sobre recetas de Semana Santa, iconos de estilo, metabolismo humano y restaurantes Michelin. Resumiendo: sobre todo, excepto sobre sexo. Y tenía una buena razón. Durante todos aquellos años, Frieda siempre había considerado que llevaba una vida sexual típica. El cambio llegó después de una ruptura amorosa, momento en el que decidió dejar la píldora, que llevaba tomando 14 años. Fue entonces, a los 28 años, cuando finalmente descubrió su maravillosa sexualidad y encontró su verdadera, única y hambrienta libido. Desde entonces, no solo practica una nueva sexualidad, sino que también escribe y habla sobre ella. ¡Y hoy se siente más satisfecha que nunca!